Entre la esperanza y la decepción PDF Imprimir E-Mail
domingo, 23 de julio de 2017



Amado Moreno


El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, sigue tomando el pulso a las preocupaciones del Norte grancanario. Entre éstas ocupa un lugar destacado el déficit de plazas públicas sociosanitarias.

Tal inquietud actuó de motor para
 la visita que hizo ayer el presidente insular al viejocolegio salesiano de Guía, a instancia de la Plataforma Ciudadana que desde febrero pelea en la calle y ante las instituciones para que el singular edificio arquitectónico, sumido desde hace años en un abandono injustificado y vergonzoso, se reconvierta en residencia sociosanitaria.
 

La pretensión colectiva es alcanzar dos fines al mismo tiempo: uno de tipo social, y otro de revalorización patrimonial, rescatando para lo segundo el emblemático inmueble de la desidia que ha padecido en las últimas décadas. En cuanto a lo primero, los datos sociosanitarios de la zona dibujan un panorama sombrío. Perfilan un futuro propenso a activar todas las alarmas. Son más de nueve mil los mayores de 65 años, de los que 1.105 reciben ya atención domiciliaria. Es lógico prever que el envejecimiento imparable de la población y el aumento de la esperanza de vida dispararán las cifras en los próximos cinco años.

 

El Cabildo aguarda por informes técnicos que avalen la alternativa sociosanitaria para este edificio guiense. Una primera estimación al margen baraja en seis millones el costo de su puesta a punto. Con una firme voluntad institucional, el escollo administrativo no es insalvable para una decisión cabildicia afirmativa. Al respecto procede evocar un ejemplo de tenacidad política en Canarias. Lo protagonizó hace unos años Cristina Valido, actual consejera de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias. Siendo consejera del Cabildo tinerfeño abordó y siguió adelante con la rehabilitación del antiguo hospital militar de Santa Cruz de Tenerife para transformarlo en residencia sociosanitaria. Aunque el presupuesto y el tiempo de ejecución de aquella obra triplicaron lo que habría supuesto un nuevo centro en distinto suelo. Cabe recordar, por si no fuera suficiente, que la geografía española está sembrada de nobles y vetustos edificios adaptados por las diputaciones o gobiernos regionales para mayores dependientes, con la misma filosofía de gestión aplicada en la experiencia tinerfeña.

 

El otro escollo tampoco rebasado en el caso de los Salesianos de Guía es la cesión o venta del inmueble por parte del Obispado, propietario del mismo. Cuentan medios de la administración autonómica que en el pasado se abortó una de esas iniciativas cuando el Gobierno de Canarias mostró su interés para comprarlo y reformarlo como instituto. El Obispado rompió la "baraja" del acuerdo verbal  en el último minuto, en el momento que las partes se disponían a sellar la compra-venta. Una lástima. La firma habría evitado el grado de deterioro que hoy presenta el centro fundado en la década de los 50 por la benefactora Eusebia de Armas, con explícita definición social en el ámbito educativo, entonces.

 

Con estos precedentes, y no son todos, se encuentra ahora el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales. Un político que, pese a las críticas fundadas o no de sus adversarios en la Corporación, conserva su aureola de municipalista y cercano a los problemas reales de la ciudadanía, tras más de una década como alcalde de la villa de Agüimes. Su compromiso con la Plataforma vecinal que le recibió ayer en Guía suscita esperanza. Ojalá no derive en decepción por claudicar frente a los que en realidad sólo pretenden favorecer negocios especulativos del capital privado en el área sociosanitario, invocando argumentos puramente economicistas. Por fortuna, en el ADN político de este presidente insular grancanario no hay rastro de complicidad o alianza con intereses bastardos. Hasta hoy.

-------------------------- NOTA.- Publicado en La Provincia

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