El Norte solidario de Dámaso en un mundo desnortado PDF Imprimir E-Mail
jueves, 30 de marzo de 2017
De izquierda a derecha son Alejandro Berriel, gerente de la Mancomunidad del Norte; Pedro Rodríguez, alcalde de Guía; Pepe Dámaso, y Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, en la cafetería guiense La Tacita durante la jornada de los eventos referidos en el Noroeste grancanario.
De izquierda a derecha son Alejandro Berriel, gerente de la Mancomunidad del Norte; Pedro Rodríguez, alcalde de Guía; Pepe Dámaso, y Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, en la cafetería guiense La Tacita durante la jornada de los eventos referidos en el Noroeste grancanario.

Amado Moreno

Una suerte inmensa que Pepe Dámaso vuelva a ser el que era. Sorpresivo, sensible, genial y vitalista. En la comunicación y en el arte. Y ha vuelto con más fuerza y lucidez que nunca tras superar una grave enfermedad, gracias en parte a los mimos hospitalarios y "atención profesional de unas enfermeras, que no sé por qué eran todas de Gáldar", como ha reconocido en tono relajado y con agradecimiento.

Acaba de demostrar su total recuperación en la vuelta a su querido Norte pulsando la actualidad con reclamos solidarios y cargados de sentimientos de afecto para su tierra y su gente. El mismo día y la misma noche, en dos actos distintos. En Guía para firmar su apoyo a la Plataforma Ciudadana movilizada para reivindicar el uso sociosanitario del antiguo colegio salesiano, fundado por Eusebia Armas Almeida, y en Gáldar para inaugurar una exposición de obras suyas, avalada por la Mancomunidad del Norte.

En ambas citas Dámaso conmovió y entusiasmó compartiendo en voz alta inquietudes que afectan a la mayoría de la población de la zona, tanto las estrictamente sociales como las relacionadas con el desarrollo sostenible y la preservación del territorio. Preocupaciones éstas con las que se sintieron igualmente identificados en una hermandad ejemplar los alcalde de Guía y Gáldar, Pedro Rodríguez y Teodoro Sosa, respectivamente, escoltas de honor de la puesta en escena del pintor agaetense en las ocasiones aludidas, junto a la consejera de Política Territorial del Cabildo y primera teniente de alcalde de Agaete, Inés Miranda. Ambos eventos, uno de proyección social y el otro cultural, coincidieron en vísperas de la feria Enorte que se inaugura el próximo día 31 y cierra el 2 de abril en la "ciudad de los guanartemes".


"¡Qué emoción estar en mi Norte!", confesó al inicio Pepe Dámaso. "Debo decirles que he estado muy grave en el Hospital Dr. Negrín. En el hallazgo que tuve en mi enfermedad, conseguir la espiritualidad de mi vida, una de las cosas que tuve siempre en la memoria era esta parte de Gran Canaria, donde nací", recordaría a continuación.

Dijo sentirse feliz por colaborar con la iniciativa de la Plataforma Ciudadana norteña que pide el futuro uso sociosanitario del centro guiense "María Auxiliadora". "Es muy importante -matizó- que quien debe dar permisos, quien debe ser generoso en este caso, arrime el hombro ante los que sufren con la enfermedad y están necesitados".

No se detuvo sólo en esta reflexión. Dámaso apuntó otras de no menor interés para la comarca: "Es muy interesante que se conserve el patrimonio (en referencia al singular edificio del viejo centro salesiano de estilo neocanario), diseñado por el arquitecto Fermín Suárez Valido, aunque que yo creía que era de Néstor".

Destacó que el Norte tiene una excepcionalidad patrimonial en sus paisajes, además del patrimonio espiritual de su gente "que es muy alegre". En su improvisada alocución, sin papeles, Dámaso no pudo estar más inspirado al revalorizar el significado metafórico de la palabra Norte.

Tras evocar el mundo desnortado en que estamos, consideró que su sentido de Norte invita    "a colaborar unidos por el bien de los demás, el bien de todos, el bien de todas las Islas Canarias. Sería una maravilla que todos participáramos en el cuidado de nuestro territorio. Si no cuidamos donde vivimos, donde amamos y donde morimos, no sé qué será de nosotros".

Con estas palabras el artista reafirma un pensamiento y una voluntad de lucha por nobles objetivos que su reciente y grave enfermedad no quebrantaron. A diferencia de otros que prefieren el sosiego después de recobrar milagrosamente la salud en la madurez de sus carreras, Dámaso deja quizás para más adelante cumplir con la propuesta seductora del poeta que escribió "a la sombra de una barca me quiero tumbar un día y echarme todo a la espalda y soñar con alegría", aunque lo último figura en el ADN de este icono cultural canario.

En definitiva, un mensaje irreprochable y ajustado al momento presente el de Dámaso en el Noroeste grancanario, con una previsible vigencia sin fecha de caducidad en este mundo ciertamente desnortado por fundamentalismos, guerras, brexits, corruptelas, populismos, desigualdades sociales y codicias materialistas.



NOTA.- Publicado en el diario La Provincia el 29 de marzo de 2017

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